A ti. Aunque nunca lo hayas pensado.
Júpiter es tan masivo que distorsiona las órbitas de todo lo que le rodea. Esa influencia gravitacional ha moldeado el sistema solar desde su formación — y probablemente ha afectado a la Tierra de maneras que aún no comprendemos del todo.
En las primeras etapas del sistema solar, la gravedad de Júpiter modificó las órbitas de innumerables objetos sólidos, lanzándolos al espacio profundo. Sin eso, el Cinturón de Asteroides habría sido mucho más denso — y los impactos sobre la Tierra, mucho más frecuentes.
Objetos procedentes de los confines del sistema solar han sido desviados y capturados por su gravedad, evitando que alcanzaran los planetas interiores. El cometa Shoemaker-Levy 9 impactó en Júpiter en 1994 — sin Júpiter, podría haber llegado hasta aquí.
La misma gravedad que desvía objetos puede acelerar otros hacia el interior del sistema solar. Júpiter no es solo un escudo — es también una catapulta. Su papel es más complejo y ambiguo de lo que se suele contar.