Mercurio debe su nombre al más veloz de los dioses romanos. Y es, efectivamente, el planeta que más rápido orbita el Sol: 47 km/s, una vuelta completa en 88 días terrestres.
Pero tú, ahora mismo, parado en El Hornillo, también te mueves a velocidades imposibles de imaginar.
1.670 km/h
La Tierra gira sobre sí misma a esta velocidad en el ecuador. Tú giras con ella.
107.000 km/h
La Tierra orbita alrededor del Sol. A esta velocidad, sin que lo notes.
864.000 km/h
El Sistema Solar completo se desplaza por la Vía Láctea.
2.000.000 km/h
La Vía Láctea se mueve respecto al fondo cósmico de microondas.
No lo sientes. Nadie lo siente. Los pasajeros de un avión tampoco sienten que viajan a 900 km/h mientras leen o duermen.
Nuestra percepción está calibrada para sobrevivir en la superficie de un planeta, no para detectar el movimiento cósmico. Lo que experimentamos como quietud es, en realidad, un viaje a velocidades que ningún ingenio humano ha igualado jamás.
Mercurio es veloz. Tú también.
Desde este atril, en este instante,
te mueves a más de dos millones de kilómetros por hora.
Fuentes: NASA Solar System Exploration · ESA · Planck Collaboration (2018), CMB reference frame