Su nombre viene del latín Iuppiter: el padre de la luz, el principal dios romano. Y es, efectivamente, el mayor de todos.
Caben 1.000 Tierras en su interior. Su masa es casi el doble que la de todos los demás planetas juntos. Está compuesto de hidrógeno y helio — como el Sol — y en su interior existe el mayor océano del sistema solar: un océano de hidrógeno líquido.
Su Gran Mancha Roja es una tormenta más grande que la Tierra que lleva activa más de 300 años, con vientos de 400 km/h.
Tiene 95 lunas. Una de ellas, Europa, tiene agua líquida bajo su superficie helada. No es imposible que albergue vida.
En 1610, Galileo observó sus cuatro lunas mayores con un telescopio primitivo. Demostró que no todo giraba alrededor de la Tierra — y confirmó que Copérnico tenía razón.